Notas

KI KOKYU
HARA – SEIKA TANDEN
Estas palabras -difícilmente traducibles- hacen al vocabulario del practicante de AIKIDO y de hecho, guardan una estrecha relación entre sí que no permite disociarlas.
El KI es conducido por el KOKYU, el KI no puede circular sin el HARA. EL SEIKA TANDEN es el centro del HARA y es por él que pasa el eje espiritual del hombre y el centro de gravedad corporal.
Todo hombre, capaz de dejar fluir libremente el KI pasando por su SEIKA TANDEN, se convierte en una especie de centro del universo, pues todo pasa por él. El que por la técnica y los movimientos del AIKIDO llegara a dejar correr libremente el KI, no dependerá más del dominio de la técnica y sí del verdadero comienzo de la práctica del AIKI.

KI
Imaginemos el cuerpo de un ser humano muerto, pero en perfecto estado de conservación, es decir, con un cerebro, con músculos, con el sistema nervioso, etc. Perfectamente sanos. ¿Qué es lo que le falta a ese cuerpo para que esté animado?
La vida; o más bien aún: la chispa que ponga a esa máquina en marcha y la anime para ponerla en movimiento. Esta vida, esta chispa de vida, ese soplo es el KI.
El KI es la esencia de todas las cosas. No tiene principio ni fin. Su valor absoluto no puede agregarse ni disminuirse. En la cosmología japonesa es el caos original que ha dado nacimiento a todas las cosas.
En el día del nacimiento, el hombre recibe el KI. Cuando la muerte sobreviene, el cuerpo pierde su KI y este retorna al KI universal.
Si el intercambio en ambos sentidos –entre el KI personal y el universal- es constante, estamos con una buena salud.
Cuando nos enfermamos el KI fluye mal, es débil y sobrevienen los desequilibrios energéticos.
La palabra KI no posee su equivalente en español. En japonés no tiene más que un contenido semántico preciso. En el diccionario encontramos: alma, espíritu, intención, deseo, sentimiento, temperamento, carácter, humor, disposición, inclinación, atención, inquietud, apariencia, fisonomía, aspecto, condición, estado, aire, atmósfera, vapor vaho, éter, gas, cuerpo gaseoso, perfume, aroma, respiración, fluido vital. Todos estos conceptos nos demuestran que la palabra KI no hace alusión a nada material.
EL AIKIDO es la vía de armonización con el KI. Como técnica, el AIKIDO es también un conjunto de movimientos que a fuerza de trabajo, de búsqueda y repeticiones nos permite dejar correr libremente nuestro KI, uniéndolo a nuestro oponente en un mismo movimiento y por extensión a todo nuestro entorno. Es la manera de practicar el AIKIDO la que nos permitirá sentir el KI. La práctica deberá ser lo más exacta y rigurosa posible. Un movimiento efectuado con fuerza, con los hombros trabados o la cadera mal ubicada no nos permitirá sentir el KI y su fluir se detendrá.
Este detalle técnico relativo a la posición de las manos, los codos o sacadera, en un primer tiempo desbloqueará el cuerpo asegurándole las más grandes posibilidades de flexibilidad, potencia y sensibilidad.

KOKYU
Cuando hablamos de KOKYU hacemos referencia a la fuerza de respiración que acompaña a cada movimiento y que a partir del centro, anclado en el HARA, debe fluir.
Podemos definir al KOKYU como una fuerza de respiración abdominal que, coordinada con el KI es la esencia de todos los movimientos del AIKIDO. En japonés, la palabra KOKYU seguida por el verbo “hacer” (SURU), significa respirar.
La respiración, el KOKYU, más que el simple trabajo de nuestros pulmones, es el cambio natural, la armonía de las cosas entre las cosas, la relación que existe entre la flor y el sol. El AIKI-KOKYU es la unificación armoniosa del conjunto de funciones tales como: unión y separación, tensión y calma, endurecimiento y relajación. Así, se puede pasar de la respiración puramente fisiológico-espiritual. En otras palabras es el movimiento cinegético y armonioso entre dos protagonistas. El KOKYU es igualmente el vehículo del KI, el saber hacer, el talento, el arte, la soltura en el movimiento, es pues, el fruto de un largo aprendizaje.
Cuando el alfarero tiene el KOKYU del alfarero. El KOKYU del aikidoka es la base del AIKIDO, sin ello, los movimientos no son más que sutiles formas de danza. No podemos vivir sin respirar. La respiración es la más íntima relación que podemos tener con el exterior. Nada mejor que la respiración, nos permite tomar conciencia de a nuestras pertenencia a la gran vida. Por intermedio de ella tomamos directamente la vida en su movimiento de trasformación. Ningún arte, ninguna práctica de la vida puede igualarse a la respiración. “Respirar es el mejor medio para hacer penetrar el espíritu en la materia”.

HARA – SEIKA TANDEN
El centro de gravedad es como su nombre lo indica, un centro alrededor del cual, todo un equilibrio se organiza. Para un hombre inmóvil, en posición normal, parado y sin tensión muscular, el centro de gravedad se encuentra un poco por debajo del ombligo.
Cada vez que efectuamos un movimiento, el centro de gravedad se desplaza con el cuerpo. Si el movimiento es ordenado y parte del centro, el equilibrio permanece estable. Debemos entender que el sujeto tiene una buena postura.
En una posición natural, le permitirá desplazarse rápidamente y con soltura. En el AIKIDO, cuando hacemos una técnica, nuestro equilibrio es continuamente modificado por el compañero. Debemos esforzarnos, sin embargo, adoptando la postura correcta y más natural posible, conservando el centro en el lugar donde, en relación a nuestra morfología, ofrece el cuerpo el mejor equilibrio y la más grande posibilidad de potencia.
CHRISTIAN TISSIER
“Aikido Fundamental”

Para el Samurai o el caballero, la cortesía es la expresión de sentimientos profundos, de atenciones para con los demás y de modestia para él.
J.L. JAZARIN

“AIKIDO ICHIRO” por KISSHOMARU UESHIBA
-Editorial Geijutsu- Shuppansha, Tokio, 1995-.

Este libro de DOSHU-SENSEI es muy oportuno. Quizás la mayoría de los practicantes no saben que fue gracias a él que el AIKIDO pudo ser practicado por todas las personas que se interesan, sin límite de edad, raza o sexo. En este libro, DOSHU-SENSEI relata el reracionamiento con su padre –O´SENSEI-, episodios que transcurren durante la Segunda Guerra Mundial, la post-guerra y el momento de la apertura del DOJO para las personas interesadas en general.
Hasta entonces, la práctica del AIKIDO estaba limitada a una escasa minoría. Las condiciones exigidas para ingresar como discípulo de O´SENSEI eran extremadamente rigurosa y la expansión de este arte a occidente era impensable.
“AIKIDO ICHIRO” –el título significa “ La vida dedicada exclusivamente al AIKIDO”- es también el relato de DOSHU-SENSEI sobre los primeros discípulos de O´SENSEI, la fundación del AIKIKAI, la separación de algunos de sus discípulos y otros episodios muy importantes y poco conocidos.
Aguardamos ansiosos la edición de este material en español.

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