Notas

AIKIDO
El arte de la paz
Asociación Paraguaya de Aikido

Palabras
El límite de la fuerza de una persona está dentro de un círculo alrededor de sí. Por más fuerte que sea, no conseguirá extender su fuerza fuera de este círculo, será totalmente impotente.
Entonces, si consigues dominar al adversario fuera de su círculo-donde él es impotente- podrás dominarlo tan sólo con tu dedo índice o con tu dedo meñique. Al estar dentro de tu propio círculo y al hacer salir a tu adversario de su círculo, ya estará todo acabado.
O´SENSEI MORIHEI UESHIBA 1883-1969

El por qué de los saludos y el respeto
El AIKIDO es parte del BUDO japonés y como tal, su enseñanza está impresa de cierto número de reglas de cortesía y momentos ceremoniales que no son específicas para el AIKIDO o de las artes marciales sino que hacen parte de la vida y las costumbres japonesas. Nuestra práctica no puede estar disociada de estas reglas pues perderíamos un aporte cultural y espiritual considerable.
El hecho de saludar al DOJO, a O´SENSEI, al INSTRUCTOR y a los compañeros adoptando una posición tal que el cuerpo esté bien ordenado alrededor de su centro, permite una toma de conciencia de la individualización del oponente, respetando de corazón su condición física –porque debemos someterlo a grandes esfuerzos durante la práctica-. El saludo debe ser casi de recogimiento, en una postura correcta, honesta y respetuosamente humilde. El DOJO es el lugar donde nos reunimos en la búsqueda de un camino. Es donde tratamos de hacer progresar nuestra condición humana. Saludando al DOJO hacemos de él un sitio privilegiado en el cual purificamos el cuerpo y el espíritu. Esta situación de purificación es parte cotidiana en la vida de los japoneses.

Saludar a la imagen de O´SENSEI
Este saludo representa una prueba de gratitud con quien ha creado el AIKIDO y con quienes han trasmitido por medio de sus incontables discípulos, el arte de amarnos que nos permite elevarnos humanamente.
Es también una prueba de humildad considerando que fuese cual fuere nuestra fuerza, nuestra inteligencia o nuestra posición social tendremos siempre a alguien a quien respetar o algo por lo cual agradecer, porque si todos nosotros somos infinitamente grandes también podemos ser infinitamente pequeños. Debemos tener respeto por todas las cosas y en la práctica de AIKIDO principalmente debemos respetar las armas que utilizamos: los sables, los bastones, los cuchillos, nuestro KEIKOGI, etc.
Manejarnos con respeto y no tenerlos arrojados en un rincón.
También es necesario que reflexionemos sobre nuestros gestos y especialmente tener en cuenta el trabajo de los carpinteros, los sastres: también ellos han impregnado esos elementos con el KI de los artesanos. El sable debe ser para el practicante de un arte marcial el reflejo de su alma. Cuando el sable silba en el aire, la trayectoria es el símbolo de la línea de la vida en la que todo practicante de BUDO debe fijarse.

O´SENSEI

Propósito del Aikido –A quienes buscan la verdad-
Las técnicas del AIKIDO son ilimitadas. Aquellos que las practican y desean progresar en las mismas deben tener cuidado de no fijarse solamente en las técnicas para no perder de vista el valor esencial del AIKIDO.
En el proceso de adiestramiento, aquella disciplina espiritual y aquel criterio moral que nace de la necesidad y de las privaciones del ser humano, son las más valiosas.

Los que ven la práctica del AIKIDO deben sentir a través de la expresión del movimiento del cuerpo, los ilimitados remolinos emanados del movimiento en sí. Las inagotables variaciones existentes en el movimiento del AIKIDO están al unísono con las variaciones del movimiento de la gran naturaleza.
Es natural que el AIKIDO sea absoluto en cualquier situación por estar de acuerdo con la verdad universal. No hay ni sombra de duda en cuanto a su fuerza. Y siendo así, la expresión física del AIKIDO se torna muy difícil. Para llegar a dicho estado de comprensión, de unión con el universo, uno debe hacer un entrenamiento físico exhaustivo acompañado de autocontrol mental.
Sería un gran insulto si hubiera alguien que pensara que ya entiende la esencia del AIKIDO con la práctica de sólo algunos años.
El AIKIDO no tiene sentido si el resultado del intenso entrenamiento de día y de noche no coincide con la expresión del movimiento de la mente.
Si uno se fija solamente en el movimiento de una articulación o de un brazo, no vale la pena hablar sobre el AIKIDO.
Hay muchos motivos para empezar a practicar AIKIDO. Algunos, fascinados por el movimiento, estudian las técnicas una por una. Otros piensan solamente en el entrenamiento físico.
Algunos lo practican como una autodefensa razonable o procuran hacer de él un medio para crecer interiormente. Todos son admirables. Sin embargo, los que buscan el AIKIDO deben tener un gran corazón y u profundo amor. Así, la manera de ver las técnicas cambia y el grado de progreso será muy diferente de una persona a otra, al mirar o escuchar las explicaciones de las técnicas.
En el AIKIDO es importante la exteriorización del KI. Uniendo este pequeño cuerpo al universo, debemos practicar derramando la fuerza ilimitada de nuestro cuerpo que es la miniatura y la expresión de la naturaleza.
Sólo haciéndolo así, podremos decir ciertamente que la práctica es correcta. KISSHOMARU UESHIBA DOSHU-SENSEI.
Una educación en valores
Aikido es una de las disciplinas marciales más modernas del Japón, basada en el autoconocimiento y progreso personal.

AI significa unión, armonía.
KI es la energía universal.
DO es el camino, la vía.
AIKIDO es el camino de la armonía
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El principio básico de armonía y no violencia es lo que convierte a este arte marcial en una forma de crecimiento personal. No existe la derrota ni la victoria. Sólo el perfeccionamiento personal.
Además de basar su práctica en la tolerancia mutua, Aikido es una disciplina que educa a través de su etiqueta: cada saludo, representa el respeto y agradecimiento del alumno hacia el creador del arte marcial y también hacia el docente que imparte la práctica, el "Dojo" donde esta se realiza y los compañeros -que son parte imprescindible de cada clase-.
La presencia del alumno de Aikido está estrechamente vinculada a la higiene. Una prenda rota o descocida no es sólo antiestética sino también peligrosa para la práctica del alumno y del compañero. La limpieza del lugar de práctica, realizada por los mismos estudiantes se efectúa antes y después de cada clase.

Aikido para niños
En Aikido, los niños aprenden las técnicas en forma de preparación física, a través de juegos. La finalidad es ayudarlos a crecer como personas. Como la filosofía de combate en la que se educan los alumnos podría resultar peligrosa para un practicante joven, la enseñanza para los niños se basa en valores tales como la disciplina, la puntualidad, la etiqueta (saludo, higiene, orden y atención), el respeto, la tolerancia, la confianza en sí mismo, la coordinación de los movimientos y el sentimiento de una sincera amistad, orientándolos a "ser con el otro".

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